Luca Rubinacci es, probablemente, uno de los sastres más conocidos y solicitados del mundo. La tradición napolitana, unida a un corte moderno y, sobre todo, a una particular forma de entender el color, hacen de este sastre una de las propuestas más vanguardistas de la sastrería artesanal a medida actual.
Todos tenemos en mente la imagen del modelo e icono de su propia sastrería, del catálogo andante de sus propias propuestas estilísticas, pero nunca está de más conocer qué hay detrás de lo que todos ven, cuál es realmente su propuesta, su filosofía... qué hay detrás de un sastre cuyos trajes están destinados a los caballeros más exquisitos y, sin duda, a los bolsillos más desahogados. Yo tuve oportunidad de conocerle esta semana y esto es lo que pude ver...
Más allá de sesiones fotográficas y portadas de revistas, este sastre, tercera generación de su familia, es un hombre que siente pasión por su trabajo y cuyo objetivo no es, según sus propias palabras, establecer un estilo, sino hacer que la personalidad de sus clientes se vea reflejada en cada uno de sus prendas. El fin no es otro que hacer que cada prenda sea una continuación de la propia persona: una segunda piel capaz de hacer que su portador se olvide de que la lleva. En conversación privada me comentaba: "
we're not talking about suits, we talk about beauty" (no hablamos de trajes, sino de belleza). Luca busca encontrar en cada prenda aquello que su cliente quiere expresar, su intención no es otra que hacerlos "
un poquito más felices", a través de una experiencia que va más allá de la propia prenda: la espera, las pruebas, la elección de cada detalle... ciertamente no hablamos de comprar ropa, hablamos de otra cosa.

Traía consigo la chaqueta de un cliente, azul marino y de corte formal, perfecta para reuniones de trabajo, que escondía en su interior el secreto de su futuro dueño: los forros contenían un mapa del Mediterráneo, que recordarían las salidas en barco durante el fin de semana. Como el mismo Luca decía "
por fuera negocio, por dentro pasión".
También tuve una conversación con él acerca del color, de cómo combinarlo, de que la regla es que no existen las reglas ("
no rules, only some tips"). Se trata únicamente de sentirse bien con uno mismo. Mirar la paleta de colores y entender qué colores combinan correctamente y expresarse con ellos. El porqué de los colores de Luca está en su edad: a sus treinta años sólo quiere vestir como corresponde a su edad, y expresando su estado de ánimo. Estas propuestas no siempre son fáciles de entender y suelen ser demasiado atrevidas, sobre todo para el hombre español, que suele ser bastante conservador a la hora de vestir.