A todos nos hace ilusión la primera vez que vamos a hacernos un traje a medida al que, a la postre, esperamos sea nuestro sastre. Sin embargo, hacerse un traje a medida es un proceso radicalmente distinto a lo que la mayoría están acostumbrados.
Me gustaría daros algunos consejos antes de ir a un sastre a haceros ese traje que tanto deseáis:
1. Elegir el sastre. Parece obvio, pero no es tan sencillo. Deben darse varias circunstancias diferentes a la hora de elegir sastre. En primer lugar, que nos guste su forma de trabajar; para ello lo mejor es preguntar a conocidos que ya sean clientes, así como conocer de primera mano el estilo que tiene el sastre. Siempre se dice que un sastre puede adaptarse a los gustos y al estilo del cliente (y de hecho un buen sastre lo hará sin duda), pero es completamente cierto que cada maestro tiene un estilo y lo plasmará, sin duda, en cada uno de sus trajes. Busca aquél cuyo estilo vaya contigo.
2. Tener muy claro lo que a uno le gusta. De nuevo parece muy obvio, pero tampoco lo es. Lo habitual es ir a una tienda donde encontramos hileras de trajes, uno detrás de otro, donde nos limitamos a escoger un color, una talla y 2 ó 3 botones en la chaqueta. Si quieres vestir a medida, esto es pasado. Cuando llegues a la sastrería verás unos pocos trajes terminados esperando ser recogidos por su dueño. Mi recomendación es ir a una de esas tiendas con trajes RTW, para empezar a tener muy claro lo que uno quiere: 2 ó 3 botones, ¿lana? ¿de qué tipo? ¿qué gramaje? ¿qué textura? ¿qué tono exactamente? ¿cuántos botones en la manga? ¿las solapas de qué grosor? ¿bolsillo doble o sencillo? ¿recto o inclinado? Hay muchos detalles que decidir, y el sastre está esperando que se los digas, porque ahora TODO depende de ti. Puedes preguntarle, pedir que te aconseje si te va mejor el pantalón con dobladillo sencillo o con vuelta, pero los buenos sastres piden a gritos un cliente exigente, que le obligue a superarse a sí mismo y le suponga un reto.
3. Saber de qué se está hablando. Ésta es una de las partes más laboriosas, pero uno necesita poder decirle al sastre lo que quiere. Para eso hay que aprender la terminología y hablarle en su mismo idioma.
Aprende los pesos de cada tela para poder decirle muy claro qué quieres, qué lana es ligera o pesada, qué implica que una tela tenga 250 gramos por metro y qué materiales se suelen usar para cada tipo de prenda.
4. Empezar por lo básico. Si estás pensando en hacerte un traje a medida, estás pensando en invertir a partir de unos 1000€. ¿Por qué no empiezas mejor por una camisa? Es más barata y te ayudará a acostumbrarte al proceso de la confección a medida. Después de hacértela y usarla varias veces tendrás más claro qué esperas de una prenda a medida, qué te ha gustado y qué no. Es mejor equivocarse en una camisa que cueste 150€ que en un traje, ¿no creéis? Una vez listos para dar el paso, empezad por un traje de tela nacional, diseños y colores estándar (azul marino o gris oxford, lisos o con una raya sutil). En cuanto al ajuste, mejor no intentar ajustarlo en exceso la primera vez (siempre es más fácil ajustar a menos después que a más). Una vez hecho este primer traje, de nuevo toca aprender y decidir qué gusta y qué no.
5. Preguntar. Sin duda conocerás a gente que se ha hecho trajes a medida. Pregúntales por su experiencia. No se trata de imitar sus gustos, simplemente abrirse a ideas y opciones, y sobre todo aprender qué momentos del proceso son cruciales y se debe prestar especial atención.
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