La comunicación es fundamental en el éxito de cualquier interacción entre personas. De hecho, cómo uno se comunica construye en amplia medida cómo se le percibe, y eso, para los demás, es la realidad. Pero, cuando se habla de comuniación, es muy importante tener en cuenta que la palabra no lo es todo, por lo que no hace falta ser Obama para ser un buen comunicador. La parte más importante de la comunicación está, casi siempre, en los gestos y la imagen. De hecho sólo entre un 10 y un 15% de lo que comunicamos sale de nuestra boca.
En innumerables ocasiones, ni siquiera es necesario decir una palabra para que nuestro interlocutor ya se haya hecho una imagen de nosotros. Por esta razón la imagen es tan importante. Así, aquello que vestimos dice mucho más de nosotros de lo que podemos imaginar. Por tanto, a la hora de vestir hay que saber perfectamente lo que se quiere y por qué. No entraré aquí a discutir lo bueno o malo de la importancia de la imagen, o que lo verdaderamente importante está en el interior. Por supuesto. Sin embargo, es un hecho demostrado que la primera impresión viene de la imagen y, nos guste o no, tiene una fuerza increíble. Sin duda habrá gente que con una conversación consiga encandilar y seducir a cualquiera. No obstante, una mala primera impresión se lo hará mucho más complicado.
Pongamos como ejemplo la figura de James Bond. Nuestra percepción es de un tipo seguro de sí mismo y muy elegante. Sin embargo, esta imagen ya la tenemos antes de que diga su primera palabra en la película. No importa el actor que haya encarnado al personaje a lo largo de las últimas décadas, todos tienen una cosa en común: la exquisitez en el vestir. Esto es fundamental a la hora de crear el personaje y está estudiado hasta el más mínimo detalle para ajustar cada prenda al cuerpo del actor.Vestir con confianza no consiste en dar toda la importancia a la ropa y escondernos tras ella, sino todo lo contrario: se trata de usar aquellas prendas que nos resalten a nosotros y, por tanto, queden en un segundo plano dando importancia a aquello que nosotros podemos ofrecer, mitigando además las inseguridades que pudieran acompañarnos. A través de nuestra forma de vestir comunicamos al mundo qué imagen queremos que tenga de nosotros. Por tanto, ¿no será recomendable tener mucho cuidado con este aspecto? Parafraseando a Epicteto: "Primero aprende el significado de lo que dices y, luego, dilo".
Entonces, ¿qué implica vestir bien?
A nadie se le ocurriría, por ejemplo, acudir a una entrevista de trabajo con pantalón corto y chanclas (a no ser que busque trabajo en un chiringuito en la playa). ¿Por qué? Básicamente porque se pretende dar una imagen de profesionalidad y seriedad. Tampoco acudimos de cualquier forma a una cita, porque pretendemos agradar a la otra persona y demostrar elegancia y buen gusto.Vestir bien, en los términos que hemos ido viendo y proponiendo en los artículos de este blog, expresa clase, personalidad y elegancia. Es una forma de presentarnos ante los demás demostrándoles, ante todo, respeto. Es decir, vestimos para nosotros mismos pero, indudablemente, también para los demás. Sin embargo, como bien sabemos, no son éstas características las más pretendidas o buscadas, o quizá se trata a un error de conceptualización, pero desde luego no se ven por la calle muchos hombres elegantes, con clase y personalidad a la hora de vestir. De nuevo, lo que vestimos dice mucho, muchísimo, de quiénes somos.
Lo más importante de vestir bien es, sin duda, que cualquier hombre puede hacerlo si se lo propone, incluso aquellos que nunca han oído hablar de un zapato brogue o un pañuelo ascot. Vestir bien implica, sobre todo, conocer tu cuerpo y las posibilidades de ensalzarlo y aprovecharlo a la hora de vestir. Vestir bien no es coger una revista de moda y llenar tu armario con todas las cosas que en ella aparezcan, sino comprar aquellas prendas que realmente te vayan bien. Vestir bien es, para quien escribe estas líneas, saber aunar tanto la corrección en la hechura de las prendas como una correcta combinación de colores, tejidos y diseños. Vestir bien, en los términos que desde este blog entiendo, es buscar antes la elegancia y, a partir de ésta, el estilo. Nunca al contrario.























