
Existe una encantadora historia que señala que fueron los monjes los primeros que, en el siglo XV, fabricaron un zapato de características similares al que hoy llamamos monkstrap, y de ahí su nombre. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVII cuando empezaron a fabricarse los zapatos y botas de hebilla, tardando hasta la década de 1930 en ponerse de moda el "monk" o "monk-front", que se convertiría en un sustituto aceptable del oxford. Este hecho es aún hoy discutido, ya que el caballero inglés más purista seguirá considerando que el monkstrap sólo podrá contemplarse en situaciones de vestimenta sport. Ciertamente su hebilla metálica lo convierte en un elemento inapropiado para las ocasiones de mayor formalidad (con chaqué, por ejemplo, o con un traje al asistir a una boda), pero es perfectamente válido cuando se viste con traje en la oficina. Podríamos decir que se encuentra a mitad de camino entre el oxford y el mocasín aunque, sin duda, más cerca del primero.
El zapato de hebilla puede contar con una o dos de éstas, considerándose más fino y elegante el de doble cierre. No obstante, este factor dependerá sobremanera del saber hacer del fabricante. Sin embargo, más allá de su diseño exterior, la principal característica del monk es su extraordinaria comodidad (muy superior a los oxford), permitiendo al caballero con pie más ancho una gran movilidad de sus dedos en la parte delantera y superior. Visualmente es un zapato muy parecido al blucher, pero con cierre de hebilla, en lugar de cordones, pero igualmente tiene dos cañetas que montan sobre la empella del zapato (el empeine y lengüeta).
La gran ventaja del monk es su versatilidad, siendo un zapato muy elegante en su modelo negro y sin adornos (perfecto para un día de oficina), o más sport cuando se trata de modelos en otros tonos, como el marrón o el burdeos, o los modelos en ante (perfectos para usar incluso con vaqueros). Como en el resto de modelos, la decoración del zapato marcará su formalidad.
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El zapato de hebilla puede contar con una o dos de éstas, considerándose más fino y elegante el de doble cierre. No obstante, este factor dependerá sobremanera del saber hacer del fabricante. Sin embargo, más allá de su diseño exterior, la principal característica del monk es su extraordinaria comodidad (muy superior a los oxford), permitiendo al caballero con pie más ancho una gran movilidad de sus dedos en la parte delantera y superior. Visualmente es un zapato muy parecido al blucher, pero con cierre de hebilla, en lugar de cordones, pero igualmente tiene dos cañetas que montan sobre la empella del zapato (el empeine y lengüeta).
La gran ventaja del monk es su versatilidad, siendo un zapato muy elegante en su modelo negro y sin adornos (perfecto para un día de oficina), o más sport cuando se trata de modelos en otros tonos, como el marrón o el burdeos, o los modelos en ante (perfectos para usar incluso con vaqueros). Como en el resto de modelos, la decoración del zapato marcará su formalidad.
Enlaces relacionados:
- Zapatos Oxfords
- Zapatos derby o bluchers
- El zapato de ante
- Chapel de John Lobb (monks de doble hebilla)
- Monkton de Crockett & Jones (monks de hebilla simple)
- Westminster de Edward Green (monks de doble hebilla)























