Charlando con Gonzalo López Larráinzar

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Review de una de las marcas de camisas con mejor relación calidad-precio del mercado

El Monkstrap o zapato de hebilla


Existe una encantadora historia que señala que fueron los monjes los primeros que, en el siglo XV, fabricaron un zapato de características similares al que hoy llamamos monkstrap, y de ahí su nombre. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVII cuando empezaron a fabricarse los zapatos y botas de hebilla, tardando hasta la década de 1930 en ponerse de moda el "monk" o "monk-front", que se convertiría en un sustituto aceptable del oxford. Este hecho es aún hoy discutido, ya que el caballero inglés más purista seguirá considerando que el monkstrap sólo podrá contemplarse en situaciones de vestimenta sport. Ciertamente su hebilla metálica lo convierte en un elemento inapropiado para las ocasiones de mayor formalidad (con chaqué, por ejemplo, o con un traje al asistir a una boda), pero es perfectamente válido cuando se viste con traje en la oficina. Podríamos decir que se encuentra a mitad de camino entre el oxford y el mocasín aunque, sin duda, más cerca del primero.

El zapato de hebilla puede contar con una o dos de éstas, considerándose más fino y elegante el de doble cierre. No obstante, este factor dependerá sobremanera del saber hacer del fabricante. Sin embargo, más allá de su diseño exterior, la principal característica del monk es su extraordinaria comodidad (muy superior a los oxford), permitiendo al caballero con pie más ancho una gran movilidad de sus dedos en la parte delantera y superior. Visualmente es un zapato muy parecido al blucher, pero con cierre de hebilla, en lugar de cordones, pero igualmente tiene dos cañetas que montan sobre la empella del zapato (el empeine y lengüeta).

La gran ventaja del monk es su versatilidad, siendo un zapato muy elegante en su modelo negro y sin adornos (perfecto para un día de oficina), o más sport cuando se trata de modelos en otros tonos, como el marrón o el burdeos, o los modelos en ante (perfectos para usar incluso con vaqueros). Como en el resto de modelos, la decoración del zapato marcará su formalidad.

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Como lo prometido es deuda, os traigo un pequeño análisis sobre los últimos zapatos que he adquirido y que, por un precio bastante ajustado (cuando hablamos de zapatos de una cierta calidad), pueden dar un toque diferenciador a aquellos que quieran iniciarse en el mundillo de los zapatos.

Digo iniciarse porque este tipo de zapato, unos oxford negros tipo toecap (con una única costura en recto señalando la puntera del zapato como adorno), son la primera adquisición que todo caballero debería hacer para comenzar un armario de calidad. Es el zapato más formal y a la vez más versátil con que podamos contar. Veámoslo con detalle.


El zapato es, de entrada, de un corte clásico inglés indiscutible, sin floritura alguna, convirtiéndose así en un modelo perfecto para cualquier ocasión que requiera formalidad en nuestro vestir. Será un zapato perfecto para cualquier evento más allá de las 6 de la tarde o tras la caída del sol (donde siempre se requerirá el uso de zapato negro). 

Se trata de un modelo con costura Goodyear, que justifica sobradamente el diferencial de coste sobre cualquier modelo con costura blake que podamos adquirir, por bonito que nos parezca, ya hablemos de comodidad o de durabilidad del mismo.


Como podéis apreciar, las costuras del zapato tienen un muy buen acabado que poco tiene que envidiar a otras marcas de mayor precio, como los Carmina, también de la familia Albadalejo. Con seis pares de agujeros en el cordonaje, se echa de menos quizá un aspecto algo más artesanal, aunque los acabados son muy interesantes.



La horma es muy clásica, con una puntera muy redondeada y además muy cómoda si tenéis un pie no excesivamente estrecho. Sí eché de menos que a los zapatos se acompañara de unas hormas de cedro (las que veis ya eran mías).


En la parte trasera presenta el clásico dogtail y es quizá la zona donde más se podrían mejorar los acabados en este modelo.


Por si el ojo más inexperto no es capaz de distinguir una costura de otra, el interior del zapato ya se encarga de recordarlo.


La suela de cuero presenta un buen acabado, aunque no emplea cueros de máxima calidad, como otras marcas. 

De momento es aún un zapato por "domar", resultando un tanto duro en su uso hasta que la huella del pie se imprima en su doble suela, lo cual suele suceder tras unos 15 días de uso. Ya os contaré el número de usos que requiere este zapato para adaptarse al pie como cabe esperar de un modelo de costura goodyear.

Este zapato es, sin duda, una opción a tener muy en cuenta, sobre todo por su gran relación calidad-precio.

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