Como continuación al último artículo publicado acerca de cómo usar el pañuelo de bolsillo, hoy os propongo profundizar un poco más en el uso de este complemento.
El pañuelo de bolsillo, como ya he señalado en alguna ocasión, es una prenda que demuestra, entre otras cosas, el nivel de seguridad que un caballero tiene en sí mismo, al menos en nuestro país donde su uso está, cada vez más, en peligro de extinción. De hecho, ya sea por timidez o desconocimiento, en nuestro país se suelen encontrar innumerables razones para no usar este complemento (demasiado vistoso, complicado de combinar, demasiado formal, no sé cuándo usarlo...).
Lo primero que viene a la mente es la respuesta a la última de las excusas que enumero: un pañuelo de bolsillo podrá usarse siempre que uno vista americana, independientemente de la formalidad de la ocasión. De hecho, su uso no está ni mucho menos ligado al uso de la corbata sino que, muy al contrario, aportará un cierto toque de elegancia desenfadada en esos momentos en que vistamos americana.
En cuanto a cómo usarlo, ya os mostré algunas opciones en el artículo anterior, en una serie de videos donde John Francomb, director creativo de la casa inglesa T.M. Lewin, mostraba varias opciones para colocar el pañuelo de bolsillo.
La siguiente pregunta que nos hacemos es: ¿qué cantidad de pañuelos necesitaremos? En realidad con unos pocos tendremos suficiente para conseguir multitud de combinaciones. En primer lugar, el pañuelo que no debe nunca faltar en el cajón es el pañuelo blanco. No falla. Un pañuelo de este color queda bien prácticamente con cualquier combinación y, además, es el menos arriesgado a la hora de usarlo, por lo que será una buena puerta de entrada al uso de este complemento. Otra opción muy sencilla es tener pañuelos con tonos azules o rojos, que admiten multitud de combinaciones.
Para asegurarnos de combinar bien los colores, lo mejor es usar para el pañuelo algún color similar al de la corbata o la camisa, aunque no es obligatorio seguir esta norma para acertar en la combinación. Sí evitaría comprar, por ejemplo, corbatas y pañuelos a juego. Hay quien incluso se atreve a conjuntar el color del pañuelo con el de los calcetines. Mi consejo es ir en un inicio a lo sencillo. Ya habrá tiempo de hacer malabarismos.